viernes, 6 de enero de 2017

LA CURIOSA MORAL CATÓLICA DE LA MONARQUÍA DE CACHUZO Y CASIOPEA Y DEL GOBIERNO GAVIOTO DE ANSAR

Un articulista nacionalcatólico cornariano y monárquico que añora la época dorada del Cachucismo ha lanzado puyazos contra Putizia para unos (Terrorizia para otros) porque Zenovia pretende dar una formación laica a sus hijas y alejarla de lo aborrecía en su época de admiradora del subcomandante Marcos: políticos, curas y militares, pero tiene razón una cosa: eso es renegar de los pilares fundamentales de la monarquía.

Corria el año 2001, había pasado unas pocas semanas y estaba empezando por descubrir las entrañas de lo que es el verdadero Reino de Cornaria, por azares del destino había tenido un altercado con el estado espapñol por una confusión. Me siguieron, me di cuenta que me seguían, después se dieron cuenta del error, pero intentaron hacerme un montaje pseudopolicial que paré llamando a un medio de comunicación no muy afin al régimen e interesado. Habían pasado varias semanas. El CNI controlaba todos mis movimientos, la sangre no había llegado al río, no me habían hecho nada pero que les parecía un elemento incontrolado y que había que neutralizar a toda costa, eso lo tenían claro. Por aquella época no era como ahora, si les soy sincero: estaba acojonadísimo pero tuve que cambiar. Los golpes y las caídas te inmunizan, sobre todo sin son persistentes, consiguen el efecto contrario, convertirte en un híbrido del Che Guevara ("Mejor vivir de pie que vivir de rodillas") y de Millán Astray ("Viva la muerte y abajo la Inteligencia"), aunque siempre he conservado ese rollo burgués de tener la calculadora en la mano y parar a tiempo y agachar la cabeza, si se presenta ocasión, si hay algún beneficio, no soy tan pasional e impulsivo como algunos piensan.

Voy a contar una de las muchas historias que me han pasado. Yo solía a ir misa los domigos a una Iglesia Católica de una ciudad y bueno, durante una época lo dejé, aunque después retomé la costumbre. Quiero decir que aunque tenga buena opinión de los cristianos y los católicos ya hace muchos años que no voy a un templo. Soy muy libertino y me gusta ir siempre a mi aire pero me gustan las religiones y demás. 

Les voy a contar anécdota, de las muchas que me han pasado, que produce vergüenza contarla. Nunca me había pasado nada igual con una mujer y ya tengo más de 4 décadas de existencia, que ya es decir.

En los aledaños de la Iglesia a la que había, había algunas personas que pedían lismona, hasta aquí todo normal hasta que me paso que me dejó estupefacto.

Había una joven yonki pidiendo lismona que no había visto en la vida en los aledaños de la Iglesia. Yo, pensando que era una persona que pedía lismona le di unas monedas y ella todo resolutiva me dice: "Oye, te gustaría follar conmigo, lo hacemos donde quieras, aquí mismo".


Me quedé de piedra, que una desconocida (drogadicta por encima) te pida mantener relaciones sexuales en los aledaños de una Iglesia Católica

-No, no, gracias, pero no - respondí mientras me alejaba del lugar con cara de desagrado y desconfianza.

- ¿Eh?,¡qué te la chupo bien! - alzó su voz como un intento

Mientras yo me alejaba del lugar, sin querer mirar atrás, me pregunté ¿Qué le ha dado el CNI a esta drogadicta para que diga semejantes burradas y acepte acostarse con alguien que no ha visto en su vida y pedirselo en un lugar tan poco apropiado como en las cercanías de una Iglesia Católica? Porque por la cara de felicidad que irradiaba la yonki a la que faltaba un diente por un mala higiene buscal, parecía que le hubiesen dado un fardo de heroina para muchos meses o dinero para gastar en droga. Sentí una profunda tristeza por ella. ¡Qué poca dignidad tienen algunas personas que por un poco dinero o por unas papelinas están dispuestas a hacer lo que sea por voluntad propia, sin ninguna presión más que su lucro e interés personal!

Años más tarde, leí un artículo sobre el CNI cornariano y descubrí algo que me parecía lógico: El uso de prostitutas de lujo y chicas para seducir a víctimas de espionaje, hacer lo que ellos llaman "sesión de fotos" y después extorsionar a sus víctimas para hacer lo que quieran o sacarlas a relucir para perjudicarlas. Se preguntarán si me intentaron llevar a un burdel o un club de alterne. La respuesta es afirmativa, también se preguntarán si me presentaron busconas (mujeres normales que pueden ser de clase alta, media o baja que a cambio de una serie de favores económicos, laborales) aceptan salir con víctimas de espionaje, también alguna infiltrada de profesión pero eso es otra historia.

La historia de la yonki es algo que me mató, que me rompió los esquemas. Esta gente no solo tiene poder, es peligrosa y aún por encima parecen tahures, estafadores, personas que te utilizan y te tiras después como un cleanex. Las clásicas personas con las que no emprenderías una empresa ni siquiera un quiosquo de chuches, de los que estarías siempre contando el dinero de la caja por si crees que falta algo. Pero había algo peor, un ex jefe de operaciones del CNI que fue acusado de traidor, dijo que uno de los pecados capitales de un espía es la soberbia. Lo vi claro, esta gente se sentía superior a mí, si no, no me hubieran puesto a una yonki de cebo sexual, me hubieran puesto a otro tipo de mujer. Quizá pensaba que era poca cosa, un ser que se deja llevar por sus instintos sexuales primarios a la menor ocasión...pero no.

No es de extrañar, que el anterior director del CNI tuviera la percepción de encontrarse con unos subordinados que se creían seres superiores, sin valores, y que al final, cuando fue despuesto por una conspiración interna, exclamase. "Esto me lo hacen por ser hijo de un mecánico".

En el CNI, en la Casa Real, en los Gaviotos, hay clanes, clasismo a raudales y el que diga lo contrario miente. Pude entrar en ese mundo pero siempre tuve claro una cosa, de entrar en ese mundo, nunca me tratarían como igual, siempre como un siervo y a mí no me gusta tratar a la gente así. Zenovia creyó que podía con todo pero el entramado alrededor de la Casa Real es como una jaula de oro.

Esta es la moral nacionalcatólica del CNI, de Los Gaviotos y de la monarquía Cornariana en la época de Cachuzo y Casiopea: pagar una yonki para que vaya a la entrada de una Iglesia Católica y le diga a una víctima de espionaje que quiere tener sexo gratis y que la chupa bien.

Los viejos tiempos en los que los espías españoles apagan el sistema de grabación cuando la víctima de espionaje se confesaba en el confesionario de la Iglesia Católica eran historia. Era el 2001, no 1971.