martes, 1 de noviembre de 2016

EL REVENTÓN

Hay dos cosas que siempre hacen hablar: el coraje y la vanidad.
(Cristina II (1626-1689) Reina de Suecia.)

Aguanté en silencio durante 6 o 7 años. Solo comenté algunas cosas con algunas personas de un círculo reducido que recibieron enchufes y dinero a cambio de venderme y dejarme tirado en la cuneta. Por supuesto, ellos por seguir con sus enchufes y no perderlos, y también por miedo, negarían esto.

Aguanté después de un montón de humillaciones, putadas y torturas. El miedo a hablar y que no te crean, saber que hablar tampoco vale de gran cosa, hace que te lo pienses 2 veces. Recuerda que existen pruebas para considerar al partido de los gaviotos como una organización criminal y que un juez los ha juzgado de ese modo, esas pruebas están en los juzgados y fueron publicados por los medios de comunicación. Sin embargo, el partido de los gaviotos fue el partido más votado y la gente que lo votó sabe como son.

El reventón llegó cuando en el 2010, sufrí una caza de brujas digna de ser llevado a un tribunal penal internacional. Un colaborador del CNI me dijo: ¿Sabes lo que yo haría en tu lugar? Cantarlo todo y despedirme a lo grande...y eso fue lo que hice. Me lancé al vacio para pavor de La Monarquía, los rosaceos (que por aquella gobernaban Cornaria) y La Casa (CNI).

El reventón le ocurre a mucha gente que aguanta en silencio durante años y vé cosas desagradables. Es un fenómeno que ha sido estudiado por militares y gente de ese perfil. Hay espías que han violado su contrato de confidencialidad porque sufrieron episodios de violencia. concretamente, sé el caso de 2 espías cornarianos que denunciaron el 23F era una farsa, y por esa razón, fueron víctimas de la ira del estado: intentos de eliminación y sobornos incluidos. También hubo un grupo de espías cornarianos que conspiraron contra el anterior director del CNI y lo dejaron en evidencia para "salvar al centro". Le tacharon de ególatra, caprichoso, déspota, inútil, etc. Los espías también largan cuando les conviene y se saltan sus propias normas, yo no soy una excepción a pesar de que nunca he sido espía.